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Slow living en la ciudad, también es posible

Cuando apagas el móvil y enciendes una vela

Yo también he tenido esos días en los que parece que todo va demasiado rápido: el trabajo, los mensajes, el tráfico, las decisiones a tomar, los ruidos que uno no pidió… En esos momentos, algo en sencillo puede hacer maravillas.

Bienvenida al slow living en la ciudad. Sí, amiga. No es solo una tendencia de Pinterest: es un recordatorio de que sí es posible vivir más despacio, incluso entre semáforos, vecinos ruidosos y reuniones infinitas.

¿Qué es el slow living y por qué es perfecto para la ciudad?

El slow living es una filosofía que busca bajar el ritmo, conectar con el momento presente y disfrutar de las pequeñas cosas. Cada vez más personas en ciudades de España, como Córdoba, Granada o Santiago buscan barrios tranquilos, parques para pasear y menos ruido para poder respirar.

En casa, esto se traduce en espacios acogedores, rutinas sencillas y objetos que invitan a detenerse. Y aquí es donde entran en juego las velas artesanales, que son pequeñas herramientas para crear atmósfera. De eso te cuento más adelante 😉. 

Porque sí, mudarse al campo a veces no es una opción. Puede ser por diferentes cuestiones laborales, sentimentales, económicas… Y para quienes nos quedamos en la ciudad, necesitamos encontrar nuestro refugio de calma. 

Y ahí es donde entra el slow living. Paso a contarte más:

Lo que dicen en Reddit, foros, y en la vida real

En hilos de Reddit sobre bienestar urbano, la gente repite la misma idea: «necesito espacios que me ayuden a bajar las revoluciones, leer un libro o simplemente desconectar.» 

Pues bien, esas ganas de desconectar, de que el ambiente “respire”, se pueden conseguir con gestos pequeños. Una pequeña rutina de autocuidado, una vela bien hecha, un rincón acogedor, y conciencia del momento. Todo ayuda a crear la sensación de refugio en medio del caos.

Consejos para crear calma en casa sin grandes inversiones

Entonces, qué puede formar parte de esta rutina de autocuidado? Ahora que ya sabemos a qué apunta el slow living, aquí van ideas para incorporarlo en tu día a día y en tu hogar:

Decoración slow

Despeja espacios: menos cosas a la vista = menos ruido mental.

Plantas: las plantas interiores purifican el aire y dan sensación de frescura.

Iluminación suave: Eige bombillas cálidas, lámparas de pie y sí, velas.

Dedica un rincón de casa (una mesita pequeña, o una balda) para el “rincón de calma”: tu vela, un pequeño difusor, fotos que te inspiren, algo de verde.

Ruido controlado: puedes escuchar música relajante o sonidos de naturaleza, y dejarlos de fondo mientras haces otras actividades. O mejor aún, detenerte solo a escuchar.

Textiles agradables: mantas, cojines y ropa de casa cómoda. Elige los textiles naturales, en colores suaves. El verde, beige, tierra, ayudan a calmar la vista.

Aromas naturales: incienso, wax melts o una vela de cera de soja aromática de tu aroma favorito o elige los relajantes como lavanda o mandarina suave. Notarás que al final del día te “desinflas” del estrés acumulado.

Selecciona objetos con conciencia: que las velas no sean de usar y tirar, que se aprecie lo hecho a mano, que sean piezas que te recuerden su origen. Eso añade valor emocional.

Slow living en la ciudad: sí se puede

Aunque vivas en un piso pequeño o en pleno centro, hay gestos que marcan la diferencia. Además de los consejos que te doy para que crees tu refugio de paz, puedes incorporar pequeños rituales cotidianos que te ayudarán a descansar mejor.

  • Rutina de desconexión: Establece un “ritual de anochecer”. Cena sin pantallas, apagar luces fuertes, encender la vela. Que sea señal de que termina el día.
  • Pasea despacio: aunque sea media hora. Ve a la naturaleza si puedes, parques, playa, todo vale. 
  • Respiración consciente: Medita o haz una respiración profunda. Aunque sea tan solo 3 minutos de respiración consciente pueden resetear tu mente.
  • Mueve tu cuerpo: intenta estirar al llegar a tu hogar o luego de estar mucho tiempo sentada. Si puedes incorporar una rutina de yoga, mucho mejor. 
  • Dedica tiempo a cocinar: Es uno de los mejores regalos que te puedes hacer, aunque sea algo sencillo y rápido. Eso sí, saborealo sin prisa.
  • Escribe un diario o dibuja. Aunque no sepas qué, tal vez solo lo que te sucedió durante el día, o cómo te sientes. Puede ser cualquier cosa que se te pase por la cabeza, pero hazlo. La práctica hace al maestro.
  • Ritual consciente de tus velitas: encender una vela con intención y mirar la llama. Acompañarla de unos minutos de silencio, una pieza de música suave, un té, una lectura breve. Eso convierte el acto en algo poderoso.

Estos son los beneficios de vivir más despacios (y están comprobados)

Estos son algunos de los efectos que genera el slow living, y aunque no sea una ciencia exacta y sabiendo que todos somos diferentes, te aseguro que en cuanto lo pongas en prácticas, solo te traerá beneficios:

  • Reduce el estrés y mejora el descanso
  • Aumenta la concentración y la creatividad
  • Fortalece la sensación de control sobre tu tiempo
  • Hace tu hogar más acogedor y personal
  • Ayuda a conectar contigo misma y con quienes convives.

Una vela, un refugio

Si te soy sincera, Studio L’Artisanat nació de algo muy personal. De esas tardes en las que yo misma necesitaba parar, encender algo que oliera bien y que me recordara que estaba en casa, segura, tranquila. 

Por eso nuestras velas tienen los aromas que más me gustan, esos que nos ayudan a soltar el día y respirar hondo. No quería solo hacer objetos bonitos: quería acercar este tipo de vida, más lenta y consciente, a cualquiera que lo necesite.

Imagina que te lo cuento mientras tomamos un café: «oye, de verdad funciona, probar a crear tu propio rincón de calma cambia la forma en la que vives la ciudad». Así nació este proyecto: para compartir ese pequeño refugio que tanto bien nos hace.

La esencia del slow living

Si has llegado hasta aquí, ya sabes lo esencial: calma, esa paz que buscas, no siempre necesita grandes cambios. El slow living no es mudarse al campo ni renunciar a la vida urbana: es elegir qué merece tu atención. A veces basta con una llama pequeña, una vela artesanal bien hecha, y darte permiso para dejar de correr aunque sea un rato.

Una vela artesanal, una planta y un par de minutos para respirar pueden transformar un martes cualquiera en un pequeño ritual de paz.

Quizá no puedas pausar el mundo, pero sí puedes elegir cómo entra a tu casa. Así que la próxima vez que llegues agotada, en lugar de seguir corriendo, prueba esto: apaga el móvil, enciende tu espacio y déjate estar. Tu yo del futuro te lo agradecerá.

¿Te gustó algo que has visto en este post?

Aquí vas a encontrar todo lo que necesitas para comenzar tu decoración slow

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